Las Páginas del Arpa Mágica...... ¡¡¡Te invito a conocerlas !!!
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4/10/25
Eres el Amor que te das
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2025,
Conocimiento Universal,
Historias de colores
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7/6/20
La Magia está en el aire
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Junio 2020,
Qué quieres que te diga
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El Amor ...La única ley
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Junio 2020
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19/3/17
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Historias de colores,
Marzo 2017




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11/6/11
Las Siete Reinas ( Leyenda Indú )
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Historias de colores,
Junio 2011

Había una vez un rey que tenía siete reinas, pero no tenía ningún hijo. Esto Le causaba mucho dolor, sobre todo cuando recordaba que a su muerte no habría un heredero para su reino.
Un día ocurrió que un anciano y pobre fakir llegó al reino, y cuando llegó dijo, "Tus plegarias han sido escuchadas y tus deseos serán cumplidos, ya que una de tus siete reinas tendrá un hijo." El gozo y la alegría que le proporcionó esta promesa no tenían límites, y dio órdenes para que se realizara una fiesta apropiada que comprendiera todo lo ancho y largo de su reino.
Mientras tanto las siete reinas vivían muy lujosamente en un espléndido palacio, atendidas por cientos de criadas, y recibiendo todos los placeres más suculentos.
El rey era muy aficionado a la caza, y un día, antes de partir, las siete reinas le mandaron un mensaje que decía, "Rogamos a nuestro querido rey que hoy no vaya a cazar por la zona norte, ya que hemos tenido malos sueños, y tememos que algo pueda ocurrirle."

El rey, para acallar y aliviar la preocupación de las reinas, prometió considerar sus deseos, y se dirigió hacia el sur. No tuvo suerte en el sur, a pesar de que era un buen cazador. La cacería no tenía éxito y no estaba dispuesto a volver a casa con las manos vacías, olvidando así su promesa.
El rey se dirigió hacia el Norte. En el norte tampoco tuvo suerte al principio, pero justo en el momento que decidió parar para descansar y pasar la noche, una cierva blanca con cuernos dorados y brillantes pezuñas plateadas pasó cerca de unos matorrales.
La cierva pasó tan rápido que apenas pudo verla; sin embargo le entraron unos deseos muy grandes de capturarla y poseer esa bella y extraña criatura. Rápidamente ordenó a todos sus ayudantes a hacer un círculo y rodear los matorrales. Así podrían encerrar a la cierva. Así pues, poco a poco hicieron el círculo más pequeño hasta intentar llegar un momento que pudieran ver a la cierva en el centro. Y avanzaron y avanzaron, y justo cuando él pensaba que iba a atrapar a esta bella criatura, la cierva dio un potente y limpio salto sobre la cabeza del rey, y escapó hacia las montañas.
No pensando en otra cosa, el rey colocó las espuelas a su caballo, y le persiguió a toda velocidad. Y cabalgó dejando cada vez más lejos a todo su séquito, y no perdiendo de vista a la cierva sin frenar en ningún momento a su caballo. Hasta que se encontró en un estrecho barranco sin salida, y fue cuando tiró de las riendas de su caballo. Antes de desmontar vio un miserable cuchitril, al cual entró y pidió agua, ya que estaba muy cansado después de su larga y poca exitosa persecución.
Una vieja mujer, que estaba sentada en la choza junto a una rueda de hilar, respondió a esta solicitud llamando a su hija. Inmediatamente salió del interior de la choza una hermosa, bella y encantadora doncella, con piel clara y cabellos dorados. El rey se quedó paralizado viendo tanta belleza en ese cuchitril.
Ella sujetó la vasija de agua colocándola en los labios del rey, y éste bebió mientras miraba a los ojos de la muchacha. Cuando la miraba se dio cuenta que la muchacha era en realidad la cierva blanca con los cuernos dorados y las pezuñas plateadas, aquella que había estado persiguiendo desde tan lejos.

Su belleza le hechizó, se arrodilló ante ella, suplicándole que fuera con él y que fuera su esposa; pero ella sólo reía, diciendo que siete reinas son más que suficientes para ser manejadas incluso por un rey. De cualquier modo, el rey no estaba dispuesto a aceptar una negativa, y le siguió implorando hasta que le diera pena, y prometiéndole cualquier cosa que quisiera. Entonces ella le respondió, "Dame los ojos de tus siete reinas, y así quizá pueda creer todo lo que estás dispuesto a hacer por mí".
El rey volvió siempre con la imagen en su cabeza de la belleza mágica de esa cierva blanca. Y nada más llegar, les sacó los ojos a las siete reinas, y después de meter a las reinas ciegas en una asquerosa mazmorra donde no podían escapar, se dirigió una vez más hacia la casucha del barranco portando con él su horrible ofrenda. Cuando la cierva blanca, o la hermosa muchacha, vio los catorce ojos se rió cruelmente, y los utilizó para hacer un collar, que puso en el cuello de su madre diciendo, "viste este collar, querida madre, como un recuerdo de mi mientras estoy en el palacio del rey."
Entonces ella volvió con el hechizado monarca, como su novia, y él le dio todas las caras ropas y joyas de las siete reinas para que se vistiera con ellas. Le dio también el palacio de las siete reinas para que viviera en él, así como todos los esclavos que tenían las siete reinas para que ahora le cuidaran a ella. Así pues, la bella muchacha tenía más de lo que incluso una bruja pudiera desear.
Después, al poco tiempo de que las siete desdichadas y desventuradas reinas les fueran arrebatados sus ojos, y fueran introducidas en las mazmorras, un bebé había nacido de la reina más joven. Era un niño precioso, y las otras reinas estaban celosas teniendo mucha envidia de la joven reina por ser tan afortunada. Pero aunque al principio no querían al precioso niño, él pronto probó que podía ser muy útil. Tan pronto como pudo andar comenzó a raspar en las paredes llenas de barro de la mazmorra, y en un tiempo increíblemente corto había hecho un agujero suficiente para que pudiera pasar él gateando. Así pues, a través del agujero desapareció, y volvió en una hora cargado de dulces que repartió entre las siete reinas ciegas.

Cuanto más crecía más agrandaba el agujero, y salía dos o tres veces cada día para jugar con los niños nobles de la ciudad.
Nadie sabía quien era este pequeño niño, pero todo el mundo le quería, y siempre estaba riéndose y haciendo payasadas y numeritos, tan alegres y brillantes, que siempre estaba seguro que conseguiría comida, algún trozo de tarta, algún puñado de cereal seco o algún dulce. Todo lo que conseguía lo llevaba donde sus siete madres, a las cuales él llamaba cariñosamente las siete reinas ciegas y a las que ayudaba a vivir en aquella mazmorra cuando todo el mundo pensaba que habían muerto de hambre algunos años atrás.
Más adelante, cuando él fue ya un muchacho mayor, cogió su arco y su flecha, y salió a jugar un rato. En el camino pasó por casualidad por delante del palacio donde vivía la cierva blanca con mucha opulencia y riqueza. Vio algunas palomas revoloteando alrededor de una torre blanca de mármol, y disparó la flecha y mató a una. Cuando la paloma fue alcanzada pasó por delante de la ventana donde estaba sentada la reina blanca; ella se levantó para ver que pasaba y miró hacia fuera. Al primer vistazo, en cuanto vio al guapo joven muchacho saludando con la mano, supo, gracias a la brujería, que era el hijo del rey. Ella casi murió de envidia y rencor al darse cuanta de esto. Y decidió destruir y deshacerse del muchacho sin demora. Por tanto mando a un sirviente para que le trajera en su presencia, y ella le preguntó si podría venderle la paloma que había disparado.
"No" respondió el fuerte muchacho, "la paloma es para mis siete madres ciegas, que viven en las malolientes mazmorras y que podrían morir si no les llevo alimento."

"Pobres mujeres" lloró la astuta blanca bruja; "¿No te gustaría llevarles sus ojos otra vez? Dame la paloma, querido, y yo te prometo de verdad enseñarte donde podrías conseguirlos."
Al escuchar esto, el muchacho se llenó de alegría, y le dio la paloma inmediatamente. Con lo cual, la blanca reina le dijo que buscara a su madre que vivía en una casucha sin tardanza, y le pidiera los ojos que ella usaba como collar.
"Ella no querrá dártelo sin más" le dijo la cruel reina, "si no le enseñas este mensaje donde he escrito lo que quiero que haga."
Y diciendo esto, ella le dio al muchacho un trozo de una vasija rota, donde estaba escrito lo siguiente "¡Mata al portador de esta vasija inmediatamente, y rocía su sangre como si fuera agua!"
Como el hijo de las siete reinas no sabía leer, cogió muy alegre el fatal mensaje, y partió en busca de la madre de la reina blanca.
Mientras se encontraba en camino pasó a través de una población, donde todos sus habitantes parecían muy tristes, y no pudo evitar preguntarles la razón de su tristeza. Ellos le dijeron que era porque la única hija del rey se negaba a casarse; y si no lo hacía no habría ningún heredero al trono. Ellos estaban realmente asustados y pensaban que seguro que estaba loca o fuera de si. Le han presentado a todos los muchachos jóvenes y guapos del reino, y ella dice que solo se puede casar con el hijo de las siete madres, y debe estar loca, porque ¿Quién puede decir una cosa así? Eso es imposible. El rey, en su desesperación, ha ordenado que todos los hombres que entren en la ciudad, y sobre todo a aquellos que anden buscando los ojos de sus madres, tenían que arrastrarse hasta la presencia de él y de su hija.

Tan pronto como la princesa le vio, se ruborizó, y se dirigió hacia su padre y le dijo, "¡Querido padre, elijo a éste!"
Nunca nada le había producido tanto júbilo y alegría como esto.
Los habitantes de la población estaban locos de alegría, pero el hijo de las siete reinas dijo que no podría casarse con la princesa hasta que no recuperara los ojos de sus madres. Cuando la hermosa novia oyó la historia que le contó, le pidió le enseñara la vasija rota con el mensaje. Esta princesa era muy inteligente. Al ver las palabras traicioneras no dijo nada, pero cogió otro pedazo de vasija rota que ella tenía y escribió lo siguiente, "Cuida bien a este muchacho, y dale todo aquello que te pida", y se lo devolvió al hijo de las siete reinas, quien no se dio cuenta del cambiazo.
Después de reanudar el camino, llegó al cobertizo en el barranco donde vivía la madre de la bruja blanca, era una criatura horrorosa, que se quejó terriblemente cuando el muchacho le dijo que leyera el mensaje, y especialmente se quejó cuando el muchacho le pidió el collar con los ojos. Sin embargo, ella se quitó el collar y se lo dio diciendo, "Sólo hay trece de ellos, ya que uno lo perdí las semana pasada."
El muchacho estaba muy contento por haber conseguido esos, y dándose prisa, tanto como pudo, llegó hasta donde estaban las siete madres, y les dio dos ojos a cada una de las reinas mayores; pero, a la más joven le dio sólo uno, y le dijo, "¡Querida madrecita! Yo seré siempre en ojo que te falta."

Después de esto se dispuso para casarse con la princesa tal y como había prometido, pero pasando cerca del palacio de la reina blanca, él vio otra vez algunas palomas en el tejado. Entonces le disparó a una, y cayó tambaleándose pasando por la misma ventana que la última vez. La reina blanca se asomó por esa ventana, y vio que era otra vez el hijo del rey vivo y sano.
Ella se puso a llorar con rabia y disgusto, pero hizo llamar al muchacho, y le preguntó que como había regresado tan pronto, y cuando escuchó que había regresado con trece ojos y que se los había dado a las siete reinas ciegas, a punto estuvo de entrar en cólera. No obstante ella le hizo creer que estaba muy contenta con el éxito del muchacho, y le dijo que si esta vez le daba también la paloma ella le recompensaría con la maravillosa vaca del Jogi, que da leche durante todo el día, y se encuentra cerca de un estanque de leche tan grande como muchos reinos. El muchacho, sin poner resistencia, le dio la paloma; con lo cual, al igual que ocurrió anteriormente, ella le ofreció ir donde su madre y pedirle a ella la vaca, y le dio un mensaje donde ponía, "Mata a este muchacho, sin fallos, y ¡esparce su sangre como si fuera agua!"
Pero en el camino de ir hacia donde la madre de la malvada, el muchacho se juntó con la princesa, y le explicó porqué se había retrasado, y ella, después de leer el mensaje se lo cambió por otro. Así pues, cuando el muchacho llegó donde la casa de la vieja bruja le preguntó por la vaca del Jogi, y ella no se pudo negar, y le explicó al joven como encontrarla; y le sugirió no tener miedo de nada, tampoco de los dieciocho mil demonios que guardan el tesoro. Le dijo que se alejara de ellos cuando sintiera que se estaban poniendo demasiado enfadados.

Entonces el muchacho hizo con valor todo aquello que le habían dicho. Y después de una jornada caminando llegó hasta el estanque de blanca leche guardada por los dieciocho mil demonios. Era completamente aterrador contemplar ese lugar, pero lleno de coraje, se puso a andar mientras silbaba una bonita melodía y miraba de reojo hacia un lado y hacia el otro. Hasta que poco a poco llegó hasta donde estaba la vaca del Jogi. Era alta, blanca, y muy bella. El Jogi, que era el rey de todos los demonios, le ordeñaba día y noche, y la leche salía de las ubres llenando un depósito de blanca leche.
El Jogi, mirando al muchacho le gritó muy enfadado, "¿Qué es lo que quieres aquí?"
Entonces el muchacho le contestó, según le había dicho la vieja bruja, "Quiero tu piel, para que el rey Indra pueda hacerse un tambor, ya que dice que tu piel es muy buena y resistente."
Al escuchar esto el Jogi empezó a temblar y a sacudirse (ningún Jogi o Jinn se atrevería a desobedecer las ordenes del rey Indra), y cayó a los pies del muchacho, y se puso a llorar diciendo, "Si me dejas y dices que no me has encontrado te daré cualquier cosa que posea, ¡incluso mi hermosa vaca blanca!"
Después de esto el hijo de las siete reinas, y después de fingir indecisión, estuvo de acuerdo diciendo que después de todo no sería difícil encontrar una bonita piel resistente como la del Jogi en cualquier otro lugar; así pues, se dirigió hacia casa con su maravillosa vaca detrás suyo. Las siete reinas estaban encantadas con poseer tan maravilloso animal, y trabajarían desde la mañana hasta la noche haciendo requesón, cuajada y suero, además de vender leche a las pastelerías. Aunque sólo utilizaran la mitad de la leche que la vaca les de, eso les haría ser muy ricas, y cada día su riqueza aumentaría.

Viendo que las siete reinas se encontraban muy bien, y que podrían arreglárselas solas, el hijo salió para por fin casarse con la princesa; pero cuando pasó por el palacio de la cierva blanca, no pudo resistirse a tirarle una piedra a las palomas que estaban arrullando en el tejado. Una de ellas cayó muerta justo debajo de la ventana donde estaba sentada la reina. La reina se asomó y miró hacia fuera, y vio al sano y campechano muchacho de pie delante de ella. Se puso tan furiosa como nunca, llena de cólera y rencor.
Mandó a un súbdito para que le llevara a su presencia para preguntarle como había vuelto tan pronto, y cuando ella escuchó como su madre le había tratado tan amablemente casi le da un ataque; de cualquier modo, ella disimuló sus sentimientos tanto como pudo, y sonriendo dulcemente, dijo que estaba muy contenta por haber podido cumplir su promesa, y que si le daba esa tercera paloma que había cazado, ella podría hacer por él mucho más de lo que había hecho antes, le daría un millón de semillas de arroz, que madurarían en una noche.
Por supuesto, el muchacho estaba maravillado con esa idea. Le dio la paloma, y se puso en camino en busca de esas semillas, e igual que anteriormente con un pedazo de vasija rota donde había un mensaje que decía, "No falles esta vez. Mata al muchacho, y derrama su sangre como si fuera agua!"
Y cuando el muchacho fue a ver a la princesa, ésta como había hecho antes, sustituyó el mensaje por uno que decía, "Al igual que antes, da a este muchacho todo lo que desee, su sangre será como nuestra sangre!"
Ahora, cuando la bruja vio esto, y escuchó como el muchacho quería un millón de semillas de arroz que maduraban en una sola noche, se sintió tan furiosa que entró en cólera, pero sintiendo miedo de su hija, controló esa cólera, y ofreció al muchacho ir y encontrar el campo de arroz guardado por dieciocho millones de demonios, diciéndole que tuviera cuidado y que no mirara hacia atrás después de haber cogido la espiga más larga de arroz, la cual crece en el centro del campo.

Así pues el hijo de las siete reinas partió, y muy pronto encontró ese campo donde dieciocho millones de demonios guardaban millones de semillas de arroz. El muchacho andaba valientemente, sin mirar ni a la derecha ni a la izquierda hasta que alcanzó el centro y arrancó la espiga más larga. Cuando volvió para dirigirse a casa escuchó detrás de él miles de dulces voces, que lloraban y que decían, "¡Arráncame a mi también, oh, por favor, arráncame a mi también!", entonces el muchacho miró hacia atrás, y vio algo sorprendente, ya no quedaba nada allí excepto un pequeño montón de cenizas.
El tiempo pasaba y el muchacho no regresaba. La vieja bruja estaba intranquila porque recordaba el mensaje "su sangre será como nuestra sangre"; así que partió también en dirección al campo para ver que había pasado.
Tan pronto como llegó cerca del montón de cenizas, y conociendo bien su oficio, cogió un poco de agua, y amasando las cenizas con el agua, hizo una pasta con la forma de un hombre; luego, se pinchó su dedo meñique, y una gota de sangre que le salió la untó en la boca del hombre, e instantáneamente el hijo de las siete reinas se levantó y se sintió mejor que nunca.
"No vuelvas a desobedecer mis órdenes otra vez", refunfuñó la vieja bruja, "o la próxima vez te dejaré sólo. Ahora lárgate, antes que me arrepienta de mi bondad!"

El hijo de las siete reinas volvió lleno de alegría a ver a sus siete madres, quienes con la ayuda del millón de semillas de arroz, pronto se convertirían en las personas más ricas del reino. Luego celebraron la boda de su hijo con la inteligente princesa a todo lo grande; pero la novia, ahora su mujer, era tan inteligente y observadora, que no podía descansar hasta no informar al padre de su marido la existencia de su hijo, y castigar a la malvada bruja blanca. Así pues mandó que su marido construyera un palacio igual que el de la bruja. Y cuando estuvo todo preparado pidió a su marido que dieran una gran fiesta en honor al rey, el padre de su marido. A este rey le habían llegado noticias de la existencia del misterioso hijo de las siete reinas, y su maravillosa riqueza, tenía mucha curiosidad, por lo tanto aceptó la invitación; pero cual fue su sorpresa cuando entrando al palacio lo encontró todo igual que el suyo, hasta el más mínimo detalle. Y cuando su anfitrión, ataviado con lujosas ropas, le condujo hasta la sala privada, vio sentadas en sus tronos a siete reinas, vestidas igual que la última vez que las había visto. Se dirigió hacia ellas y se arrodilló ante sus pies. Entonces le contaron al rey toda la historia. El rey, en ese momento, despertó del encantamiento, y su ira creció muchísimo contra la malvada cierva blanca que le embrujó durante tanto tiempo. Era tanta su ira que no pudo contenerse y fue donde ella y la mató.

Después de esto, las siete reinas volvieron a su reino y a su espléndido palacio, y todo el mundo vivió feliz y contento.
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22/5/11
La Realidad
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Historias de colores,
Mayo 2011

Érase una vez, un reino en el que la prosperidad y la abundancia se hallaban repartidas de manera justa entre todos sus habitantes. Su Rey que tenía fama de ecuánime y sabio, le gustaba pasear al alba por los bellos jardines de su palacio en los que crecían las flores más raras y variadas que ningún visitante llegó a imaginar.
Un día, hallándose el Rey observando el iris oscuro y profundo de un ciervo al que acariciaba, irrumpió de pronto en su mente un poderoso interrogante acerca de la Realidad.
¿"Cuál es la verdadera naturaleza de lo que llamamos "real"? Se preguntó mirando el ojo abismal de aquel tierno animal,
¿"Qué es en verdad lo que percibimos como realidad"? ¿"Lo que ven nuestros ojos"? ¿"Lo que interpretamos de lo que percibimos"? Se preguntaba abrumado.
"En verdad que hay muchas teorías acerca de la Realidad que llenan las bibliotecas de mi palacio", se decía, "sin embargo, quisiera saber algo más preciso, algo más sencillo y clarificador que calme la sed de comprender que acaba de inquietar mi corazón".

De inmediato, llamó a su chambelán y ordenó convocar a los hombres de conocimiento más destacados del reino, a fin de que inducirles a elaborar un planteamiento definitivo sobre la naturaleza de la Realidad.
Aquel grupo seleccionado de estudiosos y amantes del saber, tras muchos años de heroico esfuerzo, presentaron al fin a su Majestad un enorme tomo que pretendía satisfacer la gran pregunta que le mantenía en vilo. El Rey, tras observar el exagerado tamaño de la respuesta, rechazó el trabajo advirtiendo que no respondía exactamente a su inquietud. Con lo cual, les pidió que resumieran todos sus descubrimientos en tan sólo un único párrafo.
Los expertos, aunque severamente descorazonados, obedecieron a su majestad y volvieron al retiro de su difícil labor.
Al cabo de otros diez años, se presentaron con una propuesta condensada que, con total seguridad, pensaban, respondería la gran pregunta de su Majestad sobre la naturaleza de la Realidad.
Tras leerlo ávidamente, el Rey dijo expresando cierta frustración: "Todavía es demasiado largo. La Naturaleza de la Realidad debe ser formulada en una sola palabra. Una única palabra que lo diga todo acerca de la misma."
Con gran pesadez y frustración, el grupo de expertos se retiró y comenzó de nuevo a deliberar. Tras muchos años, los pocos estudiosos que quedaban todavía con vida se atrevieron a presentar ante el Rey, con manos temblorosas, un manuscrito maltrecho con muchos borrones.

Sobre él estaba escrita una sola palabra:
El Rey, al leerla y comprender, sonrió iluminado.
¿"Cuál es"? ¿"Cuál es"? Preguntaron inquietos los cortesanos que presenciaban tan fausto acontecimiento.
El Rey, mostrando el manuscrito a los presentes dijo:
"La palabra que resume la verdadera naturaleza de lo que llamamos la Realidad es:
"QUIZÁS"
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El Elefante
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Mayo 2011

En los confines de una tierra que no estaba ni muy al Norte ni muy al Sur, ni tampoco muy al Este ni muy al Oeste, había una ciudad que tenía una extraña particularidad:
Todos sus habitantes eran ciegos. Pero como quiera que el contacto que estos mantenían con el mundo de la visión normal, era cada vez más raro y escaso, habían olvidado su condición de ciegos y, se habían acostumbrado a esa forma de vida con toda normalidad.
En las leyendas de aquella comunidad, al igual que en muchas otras, se hablaba de la existencia de un misterioso animal que nadie podía definir ni describir y, al que los buscadores perseguían en mil y un intentos por conocer. Tan sólo se sabía que tenía por nombre: "Elefante", y que, un día, tampoco no muy lejano, se lo llegaría a conocer.
Sucedió en un otoño ventoso que un rey y su cortejo venidos de una lejana tierra, acamparon cerca del lugar trayendo un elefante consigo. Al poco tiempo, el rumor se extendió alcanzando a la ciudad de los ciegos que sintió por fin llegada su oportunidad de satisfacer aquella histórica curiosidad de desvelar dicho secreto. Hasta entonces, sólo contaban con conjeturas acerca del mismo, existiendo siempre estudiosos e investigadores que comunicaban apasionadamente sus conclusiones. Sin embargo, éstos no llegaban totalmente a convencer a los habitantes de aquella ciudad que tenían serias dudas acerca de la verdad definitiva.
Por ésta y otras razones, algunos de los miembros más aventureros de la Ciudad de los Ciegos, aprovecharon la ocasión de conocer y, se marcharon a investigar y comprobar la verdad definitiva de cómo era aquello que los obsesionaba.
Y así tras el largo camino, conforme uno a uno llegaban junto a su imponente presencia, tanteaban y tocaban con minuciosidad lo que cada cual podía percibir de aquella gran realidad. De esta forma, también uno a uno alcanzaban extraordinarias conclusiones.
Tras la propia experiencia de palpar al elefante, cada cual pensó que al fin conocía el Misterio, que al fin sabía lo que tanto habían buscado porque ya había llegado el día en que lo habían podido tocar con sus propias manos.
Poco a poco, cada uno de los destacados exploradores fue regresando a la Ciudad de los Ciegos, en donde sus conciudadanos esperaban apiñados e inquietos formando impacientes grupos. En realidad, todos estaban ansiosos buscando la verdad.
Llegó el momento de exponer públicamente la forma y aspecto del elefante, de manera tal que todo el pueblo escuchara lo que aquellos estudiosos iban a disertar:
"Adopta una forma grande, rugosa, ancha y gruesa como un felpudo viviente..." dijo el primero.
El pueblo que escuchaba exclamó en un rumor de sorpresa.
Cuando le tocó el turno al que había palpado la trompa dijo a los presentes:
"Yo conozco los hechos reales. Puedo jurar por el honor de mi estirpe que es como un tubo recto y hueco, horrible y destructivo."
Un nuevo rumor de comentarios y exclamaciones se manifestó en los presentes.
Seguidamente habló el que había palpado la panza.
"Hacedme caso. Yo sé de verdad como es. Es una masa enorme, abultada e inabarcable. Permanece tranquila y parece moverse con mucha lentitud."
Y por fin le tocó el turno al último que como quiera que había tocado sus patas dijo:
Y por fin le tocó el turno al último que como quiera que había tocado sus patas dijo:
"Es poderoso, recto y firme como un pilar. Os lo juro."
El pueblo ya había tomado posiciones y todos discutían acerca de los testimonios de los especialistas allí congregados. Cada punto de vista estaba desencadenando, no sólo una particular escuela, sino toda una corriente ideológica y cultural acerca de aquel antiguo Misterio.
De pronto y en medio de la gran controversia, se oyó la balada de alguien distante que se aproximaba. Su melodía y su voz resultaban tan extrañamente resonantes que fueron apagando los murmullos de los presentes, mientras el canto de un estribillo, aumentando su tono decía:
"El conocimiento de lo Real no se revela a los ciegos de corazón.
Sólo con otros ojos conocerás insospechados cielos"

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8/3/11
¡¡¡¡ FELIZ DIA DE LA MUJER !!!!!
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Marzo 2011

A esta empleada de atencion al cliente de Virgin Airlines en Sydney,
se le tenia que haber dado un premio hace unos meses por ser tan lista y cachonda,
pero a la vez decir las cosas claras con un cliente que probablemente
tendria que haber viajado en la bodega con equipaje.
Un abarrotado vuelo de Virgin fue cancelado cuando el avion 767 de la compania fue retirado por cuestiones de seguridad. Solo una empleada de atencion al cliente estaba intentado encontrar vuelos alternativos para todos los pasajeros.
De repente, un pasajero muy cabreado se salto la cola para ponerse delante del mostrador.
Con un golpe deposito su billete en el mostrador y dijo:
"Tengo que salir en el primer vuelo y tengo que ir en Primera"
La empleada le contesto: "Lo siento mucho, señor.
Estaré encantada de ayudarle, pero antes tengo que ayudar a estos pasajeros,
que estaban antes que usted, estoy segura que lo solucionaremos"
El pasajero todavía mas cabreado le grito: "Sabe usted quien soy?"
A lo que la empleada, sin pensárselo, cogió el micrófono de megafonía y anunció:
"Atención por favor", su voz se escucho por toda la terminal,
"Tenemos un pasajero en el mostrador numero 14 que no sabe quién es.
Si alguien lo sabe, y puede ayudarle, por favor preséntese en el mostrador 14"
Todos los otros pasajeros detrás de él se partían de la risa.
El pasajero borde miró a la empleada y le dijo:? "Anda y que te jodan"
A lo que ella le contesto: "Lo siento señor, pero para eso también tiene que hacer cola"

Cualquier cosa que le des a una mujer, ella hará algo fabuloso.
Dale un esperma y ella te dará un bebé..
Dale una casa y ella te dara un hogar...
Dale alimentos y ella te dará una exquisita comida...
Dale una sonrisa y ella te dará su corazón......
Ella multiplica y engrandece todo lo que le des...Asi que si le das problemas....prepárate !!!

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Nuria Montejano
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30/6/10
Matar el Amor
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Primavera - Junio 2010
Hubo una vez, en la historia del mundo, un día terrible en el que el Odio (que es el rey de los malos sentimientos, los defectos y las malas virtudes) convocó a una reunión urgente con todos ellos.
Todos los sentimientos negros del mundo, y los deseos mas perversos del corazón humano, llegaron a esta reunión con la curiosidad de saber cuál era el propósito de la convocatoria.
Cuando al fin estuvieron todos presentes, habló el Odio y dijo:
- "Los he reunido aquí a todos porque deseo con todas mis fuerzas matar a alguien".
Los asistentes no se extrañaron mucho, pues era el Odio el que estaba hablando, y él siempre quiere matar a alguien. Sin embargo todos se preguntaban entre sí quién sería tan difícil de matar, tanto como para que el Odio los necesitara a todos.
- "Quiero que maten al Amor", añadió.
Muchos sonrieron malévolamente, pues más de uno le tenia ganas...
El primer voluntario fue el Mal Carácter, quien dijo:
- "Yo iré, y les aseguro que en un año el Amor habrá muerto; provocaré tal discordia y rabia que no lo soportará".
Al cabo de un año se reunieron otra vez, y al escuchar el reporte del Mal Carácter quedaron todos sumamente decepcionados. –“Lo siento, lo intenté todo, pero cada vez que yo sembraba una discordia, el Amor la superaba y salía adelante”.
Fue entonces cuando muy diligente se ofreció la Ambición, que haciendo alarde de su poder dijo:
- "En vista de que el Mal Carácter fracasó, iré yo. Desviaré la atención del Amor hacia el deseo por la riqueza y por el poder. Eso nunca lo ignorará".
Y comenzó la Ambición el ataque hacia su víctima, quien efectivamente cayó herida... pero después de luchar por salir adelante, renunció a todo deseo desbordado de poder y triunfó de nuevo.
Furioso el Odio por el fracaso de la Ambición, envió a los Celos, quienes burlones y perversos inventaban toda clase de artimañas y situaciones para despistar el Amor y lastimarlo con dudas y sospechas infundadas. Pero el Amor, confundido, lloró y pensó que no quería morir, y con valentía y fortaleza se impuso sobre ellos y los venció.
Año tras año, el Odio siguió en su lucha enviando a sus mas hirientes compañeros; envió a la Frialdad, al Egoísmo, a la Indiferencia, a la Pobreza, a la Enfermedad y a muchos otros que fracasaron siempre, porque cuando el Amor se sentía desfallecer tomaba de nuevo fuerzas y todo lo superaba.
El Odio, convencido de que el Amor era invencible, les dijo a los demás:
- " Nada que hacer. El Amor ha soportado todo, llevamos muchos años insistiendo y no lo logramos"...
De pronto, de un rincón del salón se levantó un sentimiento poco conocido y que vestía todo de negro, con un sombrero gigante que caía sobre su rostro y no permitía ver su aspecto. Era fúnebre como el de la muerte:
- "Yo mataré al Amor", dijo con seguridad.
Todos se preguntaron quién era ese, que pretendía hacer sólo lo que ninguno había podido. El Odio dijo:
- "Bueno... si estás tan seguro, ve entonces y hazlo".
Tan solo había pasado algún tiempo, cuando el Odio volvió a llamar a todos los malos sentimientos para comunicarles que después de mucho esperar, por fin EL AMOR HABÍA MUERTO.
Todos estaban felices, pero sorprendidos. Entonces el sentimiento del sombrero negro habló:
- "Ahí les entrego el Amor, totalmente muerto y destrozado", y sin decir más, se marchó.
- "Espera "... dijo el Odio - "En tan poco tiempo lo eliminaste por completo, lo desesperaste y no hizo el menor esfuerzo para sobrevivir. ¿¿¿Quién eres???".
El sentimiento levantó por primera vez su horrible rostro y contestó:
- "SOY LA RUTINA".
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El agua que quería ser fuego
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Primavera - Junio 2010
"Ya estoy cansada de ser fría y de correr río abajo. Dicen que soy necesaria, pero yo preferiría ser hermosa, encender entusiasmos, encender el corazón de los enamorados y ser roja y cálida. Dicen que yo purifico lo que toco, pero más fuerza purificadora tiene el fuego. Quisiera ser fuego y llama".
Así pensaba en septiembre el agua del río de la montaña. Y, como quería ser fuego, decidió pedir a Wakan Tanka que cambiara su identidad:
"Querido Abuelo. Tu me hiciste agua. Pero quiero decirte con todo respeto que me he cansado de ser transparente. Prefiero el color rojo para mi. Desearía ser fuego. ¿Puede ser?.
Tu mismo, Padre, te identificaste con la wambli, el águila, y dijiste que habías venido a poner orden en tus hijos. No recuerdo que nunca te compararas con el agua. Por eso creo que comprenderás mi deseo. No es un simple capricho. Yo necesito este cambio para mi realización personal ... ".
El agua salía todas las mañanas a su orilla buscando la respuesta de Wakan Tanka. Un tarde, un viento cálido y suave, trajo hasta ella una voz que decía:
"Querida hija: me apresuro a contestarte. Parece que te has cansado de ser agua. Yo lo siento mucho , porque no eres un agua cualquiera. Tu abuela fue la que me vio nacer, y yo te tenía destinada para ver el nacimiento de muchos niños. Tu preparas el camino del fuego. Wambli no se aparece a nadie que no haya sido lavado antes por ti. El agua siempre es primero que el fuego".
Mientras el agua estaba embobada escuchando aquella dulce voz, Wakan Tanka bajó a su lado y la contempló en silencio. El agua se miró a si misma y vio el rostro de Wakan Tanka reflejado en ella.
Y Wakan Tanka seguía sonriendo esperando su respuesta. El agua comprendió que el privilegio de reflejar el rostro del Abuelo de todas las cosas lo tiene, solamente, el agua limpia ... suspiró y dijo:
"Si, Padre, seguiré siendo agua. Seguiré siendo tu espejo. Gracias".
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Los Obstáculos en la vida
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Primavera - Junio 2010
Hace mucho tiempo, un rey colocó una gran roca obstaculizando un camino. Luego se escondió para ver si alguien quitaba la tremenda roca.
Algunos de los comerciantes más adinerados del reino y varios cortesanos pasaron por el camino y simplemente le dieron una vuelta; muchos culparon al rey ruidosamente de no mantener los caminos despejados, pero ninguno hizo algo para sacar la piedra grande del camino.
Entonces llegó un campesino que llevaba una carga de verduras. Al aproximarse a la roca, puso su carga en el piso y trató de mover la roca a un lado del camino. Después de empujar y fatigarse mucho, pudo lograrlo.
Mientras recogía su carga de vegetales, notó una cartera en el piso, justo donde había estado la roca. La cartera contenía muchas monedas de oro y una nota del mismo rey indicando que el oro era para la persona que removiera la piedra del camino.
El campesino sabía lo que los otros nunca entendieron: “Cada obstáculo presenta una oportunidad para mejorar tu condición”.
Si alguna vez caes, levántate y sigue adelante.
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Las cosas no son siempre lo que parecen
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Historias de colores,
Primavera - Junio 2010
Dos Ángeles de viaje se detuvieron para pasar la noche en la casa de una familia adinerada.
La familia era ruda y le negó a los ángeles quedarse en el cuarto de huéspedes de la mansión, en cambio les dieron un espacio pequeño en el sótano frío.
Cuando ellos hicieron su cama en el suelo duro, el ángel más viejo vio un agujero en la pared y lo reparó. La noche siguiente el par de ángeles fue a descansar en la casa de un pobre granjero muy hospitalario y su esposa; después de compartir la humilde comida, la pareja de granjeros le cedió su cuarto a los ángeles para que puedan descansar bien.
Cuando el sol surgió a la mañana siguiente los ángeles encontraron al granjero y su esposa llorando. Su única vaca, cuya leche había sido su sólo ingreso, yacía en el campo. El ángel más joven se asombró y le preguntó al más viejo cómo pudo permitir que esto ocurriese.....
-El primer hombre tenía todo, y todavía tu lo ayudaste... La segunda familia tenía muy poco y estaba dispuesta a compartir todo... ¡Y tú permitiste que la vaca se les muriese...!
-Las cosas no son siempre lo que parecen, contestó el más viejo.
-Cuando nosotros nos quedamos en el sótano de la mansión, noté por el agujero de la pared que había muchos sacos de oro en la habitación vecina. Como el dueño se obsesionó con su avaricia y no era capaz de compartir su fortuna, yo le sellé la pared para que nunca más los vuelvan a encontrar.
- Y anoche, cuando nos fuimos a dormir a la cama de los granjeros, vino el ángel de la muerte para llevarse a su esposa, yo le di en cambio la vaca....Las cosas no siempre son como parecen.
A veces esto es exactamente lo que pasa, todo en la vida tiene su porqué; a veces nos cuesta encontrarlo y otras veces le damos la espalda
DEJA QUE TU ÁNGEL DE LA GUARDA TE GUÍE Y SÉ TU MISMO, NADIE MEJOR QUE TÚ PARA DISCERNIR.
BENDICE Y AGRADECE CADA MOMENTO VIVIDO, QUE SERÁ LA RECOMPENSA HACIA EL FUTURO.
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19/2/10
El poder del pensamiento
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Febreo 2010,
Historias de colores
"La fuerza es la energía mental que debe ser usada y bien aprovechada. Cuando el hombre conozca su fuerza y sepa usarla no habrá enfermedades, no habrá guerras y el mundo será un mundo mejor. Todos tenemos la fuerza, su energía influye en lo positivo y en lo negativo, trasciende más allá de nosotros e influye en otros y en la naturaleza. Debemos aprender a canalizarla sólo hacia lo positivo, como ya lo decía el hombre sabio de la antigüedad:
"Aquello que quieras hacer, hazlo con toda tu fuerza".
Para lograrlo se recomienda pensar que tenemos la fuerza, pedirla a nuestro YO para orientarla sólo a lo positivo, durante el día no pensemos en enfermedad o fracaso, es desperdiciar energía y hacer que el cuerpo se enferme y fracasemos al canalizar con el pensamiento la fuerza a lo negativo.
No estés satisfecho con lo que tienes, existen mejores logros delante, el éxito y la felicidad dependen sólo de lo que se piense para sí mismo en la vida. Eres lo que piensas y piensas lo que eres, eres todo el tiempo el producto de tus pensamientos, y sólo tú puedes hacer el cambio en tú vida.
Fija en lo interno nuevas imágenes positivas y atraerás lo positivo hacia ti".
"Aquello que quieras hacer, hazlo con toda tu fuerza".
Para lograrlo se recomienda pensar que tenemos la fuerza, pedirla a nuestro YO para orientarla sólo a lo positivo, durante el día no pensemos en enfermedad o fracaso, es desperdiciar energía y hacer que el cuerpo se enferme y fracasemos al canalizar con el pensamiento la fuerza a lo negativo.
No estés satisfecho con lo que tienes, existen mejores logros delante, el éxito y la felicidad dependen sólo de lo que se piense para sí mismo en la vida. Eres lo que piensas y piensas lo que eres, eres todo el tiempo el producto de tus pensamientos, y sólo tú puedes hacer el cambio en tú vida.
Fija en lo interno nuevas imágenes positivas y atraerás lo positivo hacia ti".
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9/12/09
Así son ellos, así somos.........Cómo somos!!!
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Diciembre 2009,
Historias de colores
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Lo que quiere realmente la mujer
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Diciembre 2009,
Historias de colores
El joven Arturo fue apresado por el monarca del reino vecino mientras cazaba furtivamente en sus bosques; esto era castigado con la pena de muerte, pero el monarca se conmovió por la honestidad y juventud de Arturo y le ofreció la libertad siempre y cuando en el plazo de un año hallara la respuesta a una pregunta difícil, ¿qué quiere realmente una mujer?
Esta pregunta dejaría perplejo al hombre más sabio y al joven Arturo le pareció imposible contestarla. Con todo era mejor que morir ahorcado de modo que regresó a su reino y empezó a interrogar a todo el mundo. Interrogó a la reina, a la princesa, prostitutas y monjas, al mismo sabio y bufón de la corte, viajeros y campesinos pero nadie dio una respuesta convincente. Eso sí, todos le aconsejaron que consultara a la vieja bruja del reino, pues con toda seguridad ella sabría la respuesta. El problema estaba en el precio, pues la vieja tenía fama en todo el país por el costo exorbitante que cobraba por sus servicios.
Llegó el último día del año y Arturo agobiado no tuvo más remedio que consultar a la hechicera. Ella accedió a darle la respuesta satisfactoria a condición de que primero aceptara el precio. Ella quería casarse con Gawain el más íntimo amigo de Arturo y el más noble caballero de la Tabla Redonda. Arturo quedó horrorizado: era jorobada y feísima; tenía un solo diente despedía un hedor que espantaría a un macho cabrío, hacía ruidos obscenos... Nunca se había topado con una criatura tan repugnante. No quería ni pensar en pedirle a su amigo de toda la vida que asumiera por él una carga así para toda la vida. En cuanto su amigo Gawain, hombre de honor y lealtad, supo la situación de Arturo afirmó que no era un sacrificio excesivo a cambio de la vida de su compañero además de preservar la Tabla Redonda.
Se anunció la boda, y la vieja bruja con su infernal sabiduría contestó la pregunta -¿Qué quiere realmente una mujer?, ¡quiere ser la soberana de su propia vida!. Todos supieron al instante que la hechicera había expresado una gran verdad y que el Rey Arturo estaba a salvo. Así fue que el monarca vecino al oír la respuesta le dio la libertad.
Pero, ¡qué boda fue aquella...! Asistió la corte en pleno y nadie se sintió tan desgarrado entre el alivio y la angustia que el propio Arturo. Gawain se mostró cortés, gentil y respetuoso. La vieja bruja hizo gala de sus peores modales, engulló la comida del plato sin usar los cubiertos, emitió ruidos y olores espantosos. La corte de Arturo jamás se había visto sometida a semejante tensión, pero prevaleció la cordura y se celebró el casamiento.
Corramos un discreto velo sobre la noche de bodas y contentémonos con mencionar un asombroso hecho. Cuando Gawain, ya preparado para ir al lecho nupcial, aguardaba a que su esposa se reuniera con él, ella apareció con el aspecto de la doncella más hermosa que un hombre nunca hubiera imaginado ver. Gawain quedó estupefacto y preguntó qué había pasado. La hermosa joven respondió que como había sido cortés con ella, la mitad del tiempo se presentaría con su aspecto horrible y la otra mitad con su aspecto hermoso. Cuál prefería para el día y cual para la noche? ¡Qué pregunta tan cruel para un hombre! Gawain se apresuró a hacer sus cálculos, ¿quería tener durante el día a una joven adorable para ir con sus amigos, y por las noches en la privacidad de su alcoba a una bruja espantosa? ¿O prefería una bruja de día y una joven en los momentos de intimidad? El joven Gawain replicó que la dejaría elegir por sí misma. Al oír esto, ella le anunció que sería para él una hermosa dama de día y de noche, porque la había respetado y le había permitido ser dueña y soberana de su vida.
Esta pregunta dejaría perplejo al hombre más sabio y al joven Arturo le pareció imposible contestarla. Con todo era mejor que morir ahorcado de modo que regresó a su reino y empezó a interrogar a todo el mundo. Interrogó a la reina, a la princesa, prostitutas y monjas, al mismo sabio y bufón de la corte, viajeros y campesinos pero nadie dio una respuesta convincente. Eso sí, todos le aconsejaron que consultara a la vieja bruja del reino, pues con toda seguridad ella sabría la respuesta. El problema estaba en el precio, pues la vieja tenía fama en todo el país por el costo exorbitante que cobraba por sus servicios.
Llegó el último día del año y Arturo agobiado no tuvo más remedio que consultar a la hechicera. Ella accedió a darle la respuesta satisfactoria a condición de que primero aceptara el precio. Ella quería casarse con Gawain el más íntimo amigo de Arturo y el más noble caballero de la Tabla Redonda. Arturo quedó horrorizado: era jorobada y feísima; tenía un solo diente despedía un hedor que espantaría a un macho cabrío, hacía ruidos obscenos... Nunca se había topado con una criatura tan repugnante. No quería ni pensar en pedirle a su amigo de toda la vida que asumiera por él una carga así para toda la vida. En cuanto su amigo Gawain, hombre de honor y lealtad, supo la situación de Arturo afirmó que no era un sacrificio excesivo a cambio de la vida de su compañero además de preservar la Tabla Redonda.
Se anunció la boda, y la vieja bruja con su infernal sabiduría contestó la pregunta -¿Qué quiere realmente una mujer?, ¡quiere ser la soberana de su propia vida!. Todos supieron al instante que la hechicera había expresado una gran verdad y que el Rey Arturo estaba a salvo. Así fue que el monarca vecino al oír la respuesta le dio la libertad.
Pero, ¡qué boda fue aquella...! Asistió la corte en pleno y nadie se sintió tan desgarrado entre el alivio y la angustia que el propio Arturo. Gawain se mostró cortés, gentil y respetuoso. La vieja bruja hizo gala de sus peores modales, engulló la comida del plato sin usar los cubiertos, emitió ruidos y olores espantosos. La corte de Arturo jamás se había visto sometida a semejante tensión, pero prevaleció la cordura y se celebró el casamiento.
Corramos un discreto velo sobre la noche de bodas y contentémonos con mencionar un asombroso hecho. Cuando Gawain, ya preparado para ir al lecho nupcial, aguardaba a que su esposa se reuniera con él, ella apareció con el aspecto de la doncella más hermosa que un hombre nunca hubiera imaginado ver. Gawain quedó estupefacto y preguntó qué había pasado. La hermosa joven respondió que como había sido cortés con ella, la mitad del tiempo se presentaría con su aspecto horrible y la otra mitad con su aspecto hermoso. Cuál prefería para el día y cual para la noche? ¡Qué pregunta tan cruel para un hombre! Gawain se apresuró a hacer sus cálculos, ¿quería tener durante el día a una joven adorable para ir con sus amigos, y por las noches en la privacidad de su alcoba a una bruja espantosa? ¿O prefería una bruja de día y una joven en los momentos de intimidad? El joven Gawain replicó que la dejaría elegir por sí misma. Al oír esto, ella le anunció que sería para él una hermosa dama de día y de noche, porque la había respetado y le había permitido ser dueña y soberana de su vida.
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Las estrellas de mar
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Diciembre 2009,
Historias de colores
Había una vez un escritor que vivía a orillas del mar; una enorme playa virgen donde tenía una casita donde pasaba temporadas escribiendo y buscando inspiración para su libro. Era un hombre inteligente y culto y con sensibilidad acerca de las cosas importantes de la vida. Una mañana mientras paseaba a orillas del océano vio a lo lejos una figura que se movía de manera extraña como si estuviera bailando. Al acercarse vio que era un muchacho que se dedicaba a coger estrellas de mar de la orilla y lanzarlas otra vez al mar. El hombre le preguntó al joven qué estaba haciendo. Éste le contestó:
-Recojo las estrellas de mar que han quedado varadas y las devuelvo al mar; la marea ha bajado demasiado y muchas morirán.
Dijo entonces el escritor:
-Pero esto que haces no tiene sentido, primero es su destino, morirán y serán alimento para otros animales y además hay miles de estrellas en esta playa, nunca tendrás tiempo de salvarlas a todas.
El joven miró fijamente al escritor, cogió una estrella de mar de la arena, la lanzó con fuerza por encima de las olas y exclamó:
-Para ésta sí tiene sentido.
El escritor se marchó un tanto desconcertado, no podía explicarse una conducta así. Esa tarde no tuvo inspiración para escribir y en la noche no durmió bien, soñaba con el joven y las estrellas de mar por encima de las olas. A la mañana siguiente corrió a la playa, buscó al joven y le ayudó a salvar estrellas.
-Recojo las estrellas de mar que han quedado varadas y las devuelvo al mar; la marea ha bajado demasiado y muchas morirán.
Dijo entonces el escritor:
-Pero esto que haces no tiene sentido, primero es su destino, morirán y serán alimento para otros animales y además hay miles de estrellas en esta playa, nunca tendrás tiempo de salvarlas a todas.
El joven miró fijamente al escritor, cogió una estrella de mar de la arena, la lanzó con fuerza por encima de las olas y exclamó:
-Para ésta sí tiene sentido.
El escritor se marchó un tanto desconcertado, no podía explicarse una conducta así. Esa tarde no tuvo inspiración para escribir y en la noche no durmió bien, soñaba con el joven y las estrellas de mar por encima de las olas. A la mañana siguiente corrió a la playa, buscó al joven y le ayudó a salvar estrellas.
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21/11/09
DESEO SEXUAL y UNAS RISAS;)
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Noviembre 2009
Nunca había entendido porqué las necesidades sexuales de los hombres y las mujeres son tan diferentes entre si...
Nunca había entendido todas esas idioteces de que las mujeres son de Venus y los hombres de Marte.
Y nunca había entendido porqué los hombres piensan con la cabeza y las mujeres con el corazón.
Pero....... Una noche, mi esposa y yo nos fuimos a la cama.
Y bueno, empezamos a acariciarnos, el inevitable agarre de chichi, el trasero, etc.
La cuestión era que ya estaba listo y en ese momento, me dice:
'Ahora no tengo ganas mi amor, sólo quiero que me abraces!'
Eso me lo dice con una cara de cínica... ¡Yo dije:
¿¿¿¿¿¿¿QUEEEEEEEE????????
Entonces me dijo las palabras mágicas de toda mujer:
'No sabes conectarte con mis necesidades emocionales como mujer'.
¡NO JJOODDAAAAAASSSSSSSSSS!
Al final, el asunto era que esa noche no iba a haber pelea, guarde los aceites afrodisíacos, apagué las velas, quité el CD de Alejandro Sanz,(en ese momento casi siempre funciona), apagué el equipo de sonido...
Me dí una buena ducha con agua helada a ver si podía calmar a la bestia' y me puse a ver 'Discovery', a todo volumen para no dejar dormir a la hija de mi suegra...
Después de un rato me quedé dormido.....
Al día siguiente fuimos de compras al Corte Inglés, entramos a una tienda, me fui a ver relojes mientras ella se probaba tres modelitos carísimos marca 'Liverpool'.
Como mujer al fin no podía decidirse por uno u otro, le dije que se llevara los tres.
Entonces me dijo que necesitaba unos zapatos que le hicieran juego! a 290.00 € el par, le contesté que me parecía bien.
Luego fuimos a la sección de ropa sport, de donde salimos con unas chamarras con plumas y una Bolsa Luis Vuiton .
¡Estaba tan emocionada!
Yo creo que pensaba que me había vuelto loco, pero de todas maneras las traía.
Pienso que me estaba poniendo a prueba cuando me pidió una faldita muy corta para jugar tenis, si no sabe ni correr, mucho menos jugar tenis.
Entró en 'shock' cuando le dije cómprate todo lo que quieras.
Ella estaba casi excitada sexualmente después de todo esto; entonces dijo la palabra mágica de toda mujer:
Ven cariño, mi vida, mi sol... (y otras chorradas que dicen las mujeres), vamos a la caja a pagar.
Fue aquí cuando, de repente faltando solo una persona para pagar le dije:
'Mi amor, creo que ahora no tengo ganas de comprar todo esto'...
De verdad, ojalá le hubieran visto la cara, se quedó pálida cuando le dije:
'Tan solo quiero que me abraces'.
Empezó a poner cara de que se iba a desmayar, se le paralizó la parte izquierda del cuerpo, le dio un tic nervioso en el ojo derecho y le dije:
'No sabes conectarte con mis necesidades financieras como hombre'.
Nunca había entendido todas esas idioteces de que las mujeres son de Venus y los hombres de Marte.
Y nunca había entendido porqué los hombres piensan con la cabeza y las mujeres con el corazón.
Pero....... Una noche, mi esposa y yo nos fuimos a la cama.
Y bueno, empezamos a acariciarnos, el inevitable agarre de chichi, el trasero, etc.
La cuestión era que ya estaba listo y en ese momento, me dice:
'Ahora no tengo ganas mi amor, sólo quiero que me abraces!'
Eso me lo dice con una cara de cínica... ¡Yo dije:
¿¿¿¿¿¿¿QUEEEEEEEE????????
Entonces me dijo las palabras mágicas de toda mujer:
'No sabes conectarte con mis necesidades emocionales como mujer'.
¡NO JJOODDAAAAAASSSSSSSSSS!
Al final, el asunto era que esa noche no iba a haber pelea, guarde los aceites afrodisíacos, apagué las velas, quité el CD de Alejandro Sanz,(en ese momento casi siempre funciona), apagué el equipo de sonido...
Me dí una buena ducha con agua helada a ver si podía calmar a la bestia' y me puse a ver 'Discovery', a todo volumen para no dejar dormir a la hija de mi suegra...
Después de un rato me quedé dormido.....
Al día siguiente fuimos de compras al Corte Inglés, entramos a una tienda, me fui a ver relojes mientras ella se probaba tres modelitos carísimos marca 'Liverpool'.
Como mujer al fin no podía decidirse por uno u otro, le dije que se llevara los tres.
Entonces me dijo que necesitaba unos zapatos que le hicieran juego! a 290.00 € el par, le contesté que me parecía bien.
Luego fuimos a la sección de ropa sport, de donde salimos con unas chamarras con plumas y una Bolsa Luis Vuiton .
¡Estaba tan emocionada!
Yo creo que pensaba que me había vuelto loco, pero de todas maneras las traía.
Pienso que me estaba poniendo a prueba cuando me pidió una faldita muy corta para jugar tenis, si no sabe ni correr, mucho menos jugar tenis.
Entró en 'shock' cuando le dije cómprate todo lo que quieras.
Ella estaba casi excitada sexualmente después de todo esto; entonces dijo la palabra mágica de toda mujer:
Ven cariño, mi vida, mi sol... (y otras chorradas que dicen las mujeres), vamos a la caja a pagar.
Fue aquí cuando, de repente faltando solo una persona para pagar le dije:
'Mi amor, creo que ahora no tengo ganas de comprar todo esto'...
De verdad, ojalá le hubieran visto la cara, se quedó pálida cuando le dije:
'Tan solo quiero que me abraces'.
Empezó a poner cara de que se iba a desmayar, se le paralizó la parte izquierda del cuerpo, le dio un tic nervioso en el ojo derecho y le dije:
'No sabes conectarte con mis necesidades financieras como hombre'.
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